jueves

Pabellón 11


Pabellón 11

El Niño Nazi

Piero Degli Antoni



Un Untersturmführer saco un folio de la camisa del uniforme y lo desdoblo. Empezó a leer unos números con voz atona.
-A-7713
Llamaron a Elías, un rabino polaco muy creyente…
A Jan, un “musulmán” increíblemente anciano para haber resistido hasta ese momento, pero que, se sabia, no tardaría en ser seleccionado. A Otto, un “triangulo rojo” que gozaba del respeto de muchos, bajo y corpulento, que, durante los efímeros periodos de reposo (una tarde cada dos domingos), se dedicaba invariablemente a hablar de la revolución y el proletariado. Luego a  Berkovitz, alto, delgado, dueño de una mirada penetrante e indiferente al mismo tiempo, un judío que, según se decía era muy rico.
A continuación vino el numero de un prisionero recién llegado al que Moshe no conocía, un joven larguirucho.
-116.125… ¡Era el numero de Aristachos! Moshe se volvió hacia al griego. Tenia el rostro demudado por el estupor que no tardo en convertirse en desesperación.
Alexey, un delincuente común ucraniano, cruel y violento, que disfrutaba golpear a los detenidos. Era alto y robusto gracias a las raciones que robaba a los “musulmanes”.
El noveno nombre era el del jefe del pabellón, también el un <>, frio y calculador, con el que Moshe había conseguido negociar alguno que otro provechoso intercambio.
El ultimo numero fue el que lo altero de verdad… -76.723… Moshe Sirovich.
Salieron caminando de dos en dos. El oficial encabezaba el pelotón, los demás cerraban el melancólico cortejo. Se dirigieron a la zona del campo donde se erigía el tristemente pabellón 11. Una vez allí se unieron dos guardias que escoltaban a un prisionero procedente de otro barracón. Era Jiri, un “triangulo rosa” de dudosa reputación que, de cuando en cuando, había sido visto alejado con algún Bolckältester. Pequeño de tez oscura y con el cuerpo completamente lampiño, se movía con unos andares sinuosos y ambiguos.

-A menudo la prisa es una sugerencia del Diablo- comento Elías-
-Ezequías no sabia que hacer, así que invoco al todopoderoso y le dijo: “No puedo perseguir al enemigo ni defenderme de él; se compasivo, abátelo tú mientras yo duermo…”

Recapitulemos. Tenemos un “triangulo rojo” sospechoso de ser un espía , un judío trapichero que engaño a su mejor amigo, un judío devoto que impidió que su hija se salvase y arrojo a su esposa en brazos de su socio, un homosexual que se relaciona con varios Prominenten a cambio de favores, un rico financiero judío que hizo negocios con los nazis hasta el ultimo momento, un judío anciano y agonizante…
-Te olvidas del criminal polaco que espía del comandante y de su mano derecha, que ya a partido unas cuantas cabezas aquí adentro.

Sabes, Félix? La mayor parte de la gente piensa que el ajedrez es la metáfora de una batalla ideal.
¿Sabes lo que decía Napoleón? Que prefería los generales afortunados a los buenos. A menudo la suerte es un elemento fundamental. Gracias a la tenacidad y al esfuerzo puedes llegar a rozar el objetivo. Pero al final… una simple menudencia puede dar al traste con todo…

“los judíos son una raza inferior“ le dije, “la historia y la ciencia lo demuestran. Precisamente por eso se extinguirán solos. Son débiles, inermes… Dejemos que el tiempo se ocupe de ellos. No es necesario aniquilarlos de esta forma. No es digno de nosotros. El ejercito alemán combate para que el bien se expanda por la tierra bajo la guía del pueblo alemán… ¿qué pensara el mundo de nosotros?”.

-No me gustaría ser un peón
Breitner exaltó un suspiro
-No, no es bueno ser un peón. En la vida puede suceder, sin embargo. Pero debes recordar una cosa, Félix: incluso un miserable peón se puede transformar en una reina.

Alexey, seguido de Otto y de Paul, se precipito hacia la puerta. Comprendió que no iba tener tiempo de abrirla. Decidió apresuradamente, y se lanzo contra la ventana. Al hacerlo arrastro consigo la manta que estaba haciendo de pantalla y voló afuera causando un ruido de cristales rotos.
Desde el interior del barracón los otros apenas tuvieron tiempo de oír la llamada rabiosa del centinela que estaba en la torreta de vigilancia. El haz de luz cegadora se desplazo hacia el barracón y Alexey comenzó a gritar.
-¡Esperad! ¡esperad! Soy Alexey, el Stubendienst del barracón…
se produjo una descarga de metralleta, a continuación otra y otra mas.
Silencio.

Elías hizo un esfuerzo para ponerse en pie, flexiono las piernas y a continuación se arrodilló. Extrajo un paño deshilachado debajo del uniforme y se lo puso en la cabeza. Se inclino hacia delante hasta rozar el suelo con la frente.
-Vete. Ahora debo de rezar.

- La proximidad de la muerte puede causar extraños efectos. Algunos se convierten en auténticos canallas: otros, en cambio, en héroes.

-Myriam…
-¿Si?
-¿Cómo es tener un hijo?
La mujer entorno los ojos y miro a Jiri.
- Me gustaría saber que se siente. ¿Sabes? Yo siempre e soñado con tener uno. Traer a este mundo a un ser humano que, de otra forma, nunca habría existido… te asemeja a Dios, ¿no crees?

-El mundo no volverá a ser igual al que dejamos a nuestras espaldas. Ahí afuera están sucediendo muchas cosas. La guerra arrasara con todo. Será un mundo mejor. Desaparecerán los triángulos negros, rosas o rojos. Ya no habrá judíos, arios o negros. Nos mezclaremos todos en una gran Babel, pero esta vez no intentaremos erguir una torre mas alta que el cielo. Nos limitaremos a vivir bien. Si, Jiri, estoy segura que tendrás un hijo y de que podrás criarlo.

El SS se metió en el bolsillo uno de los cigarrillos y el otro en la boca. Empuño el encendedor con la mano libre e hizo saltar el mecanismo.

-Saben que hace un par de semanas los botazas empezaron a construir un nuevo sector, fuera del recinto. Lo llaman México. Los Albeitskommandos han descargado ya la leña que ha llegado con los trenes.

Tabaco impregnado de petróleo: la formula mágica. Si te impregnas la ropa con tabaco y petróleo puedes despistar al mejor de los sabuesos.

“Los hombres que huyen de la muerte la persiguen”-dijo Jiri citando a Demócrito

cuando las llamas lleguen al techo salta por la ventana que hay en la parte posterior. Jacek ira contigo. Te ayudara a superar la alambrada. Luego escapa en dirección a México, al montón.

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