Ay caray caray... y que se muere Doña Andrea.
Ya descansa, no nos tocan los rencores ni el juzgar, solo pido que este bien y que a mi familia le ayude en algo...
Que recordar de ella, que la memoria le abandono pero vino con ella la fantasía y la niñez de nuevo.
Esas caminatas tan desesperantes por las hortalizas, en cada una de sus visitas. Soy sincero no conviví demasiado para que sea un proceso doloroso.
Si ya se fue Doña Andrea... ay caray caray... y espero que se haya llevado fantasmas del pasado de mi papá que tanto me preocupa y quiero.
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